Reflejarse en caras ajenas,
en seres lívidos y blancos,
moviéndose, expresando todo
lo que yo no me atrevo a decir.
Se me nubla la consciencia
de tanta dimensión dual.
Ser montaña inflexible
en un cambio sempiterno.
Ser la eterna luz y la oscuridad
intermitente que no cesa.
Hacer el bien esperando el mal.
Fluir y aferrarse entre musas,
la lluvia, la luna y brisa.
Dejando al alma en libertad.
