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viernes, 12 de enero de 2018

Contradicción en la ilusión


Contradicciones del
primer mundo en los 
ojos del trópico.
La carencia oculta
tras el concreto en
apiladas ilusiones
de esta lengua
y descendencia.
Se niega el demagogo 
a recordar el inicio
de su estirpe 
que le da tonos 
en la piel. 
Se pinta cada mañana 
de tonos porcelana 
y miel.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Rebelión

Cerrar los labios,
signo de omisión
antes de ver 
la rebelión venir.  
Abriste tu boca
mostrando la furia 
de tus dientes
que tanta historia
ocultaban en su esmalte.
Sangre de los que 
vivieron pero no lo
suficiente para 
contarlo corre
entre venas y arterias
del pueblo vivo.

Fotografía: Diana Vega



viernes, 15 de septiembre de 2017

De caudillería

Viendo en retrospectiva,
no encuentro el inicio
del final del nudo,
el centro,
que colocaste adrede
en mi historia.
Donde fuiste caudillo
con gesto
del cambio
y de la circunstancia
sin buscarlo,
llevándonos a este punto
en el espacio
y tiempo
que pudo haber sido
irreconocible.



miércoles, 16 de agosto de 2017

El poeta obrero por Vladimir Mayakovsky

Gritan al poeta:
“Quisiéramos verte al torno.
¿Los versos?
¡Bobadas!
Eso es para no dar el callo”.
Tal vez
para nosotros
el trabajo
es la tarea más afín.
Yo también soy fábrica,
aunque sin chimeneas,
pero quizá
sin ellas
se pasa peor.
Sé –
odiáis la palabrería.
Talar el alcornoque es vuestro quehacer.
¿Y nosotros?
¿No somos ebanistas?
Transformamos el alcornoque de las cabezas humanas.
Sin duda,
pescar es cosa distinguida.
Sacar la red
y en ellas el pescado.
Pero el trabajo del poeta es más delicado:
pesca a gentes, no a peces.
Enorme trabajo arder ante el horno,
el hierro rojo al rojo templar.
¿Pero quién
nos tilda de holgazanes?
Con la lima de la lengua desbastamos los cerebros.
¿Quién es más –el poeta
o el perito
que
da al hombre el bien material?
Iguales.
El corazón es otro motor.
El alma es otro ingenio.
Somos parejos.
Compañeros, dentro de la masa obrera.
Proletarios de cuerpo y alma.
Sólo juntos
hermoseamos el mundo
y lo impulsaremos con himnos.
Pondremos un dique a los chorros verbales.
¡A la obra!
El trabajo es vivo y nuevo.
Y los oradores ociosos.
¡Al molino!
¡Con los molineros!
A girar las muelas con el torrente de palabras.


miércoles, 2 de agosto de 2017

Cántico por Donato Ndongo-Bidyogo

Yo no quiero ser poeta
para cantar a África.
Yo no quiero ser poeta
para glosar lo negro.
Yo no quiero ser poeta así.

El poeta no es cantor de bellezas.
El poeta no luce la brillante piel negra.
El poeta, este poeta no tiene voz
para andares ondulantes de hermosas damas
de pelos rizados y caderas redondas.

El poeta llora su tierra
inmensa y pequeña
dura y frágil
luminosa y oscura
rica y pobre.

Este poeta tiene su mano atada
a las cadenas que atan a su gente.
Este poeta no siente nostalgia
de glorias pasadas.
Yo no canto al sexo exultante
que huele a jardín de rosas.
Yo no adoro labios gruesos
que saben a mango fresco.

Yo pienso en la mujer encorvada
bajo su cesto cargado de leña
con un niño chupando la teta vacía.
Yo describo la triste historia
de un mundo poblado de blancos
negros
rojos y
amarillos
que saltan de charca en charca
sin hablarse ni mirarse.

El poeta llora a los muertos
que matan manos negras
en nombre de la Negritud.
Yo canto con mi pueblo
una vida pasada bajo el cacaotero
para que ellos merienden cho-co-la-te.

Si su pueblo está triste,
el poeta está triste.
Yo no soy poeta por voluntad divina.
El poeta es poeta por voluntad humana.

Yo no quiero la poesía
que sólo deleita los oídos de los poetas.
Yo no quiero la poesía
que se lee en noches de vino tinto
y mujeres embelesadas.

Poesía, sí.
Poetas, sí.
Pero que sepan lo que es el hombre
y por qué sufre el hombre
y por qué gime el hombre.


Donato Ndongo-Bidyogo 
Traducción de Elkin Obregón

viernes, 28 de julio de 2017

Fusión

Soy mezcla del pasado 
que grita tras de mí
conforme avanzo.
Soy gota de sangre
de la tribu resistiéndose.
Soy la bala
que acecha la piel.
Soy la ambición 
del conquistador
con el temor de la víctima.
Soy lamento y algarabía.
Tengo ojos vidriosos 
suplicantes al amanecer 
y un corazón de hierro 
cuando se asoma el ocaso.



viernes, 5 de mayo de 2017

Terremoto

¿Qué te cuentan las ruinas acerca del pasado?
Quizá la abuela que nunca conociste 
estaba lavando los platos del café
o cosiendo con la luz de una vela
en el momento de la tragedia.
Quince segundos para dar término
al trajín de la vida o
despertar para ver un nuevo amanecer. 
Después del terremoto,
solo uno quedó de pie.
La ciudad, ni nosotros 
desde entonces 
somos los mismos.
Somos sobrevivientes
de la ciudad reconstruida de los escombros,
descendientes de sangre valiente.

Fotografía: Revista Proa, La Nación.


viernes, 21 de abril de 2017

Tierra vuestra y mía

Mujer,
¿qué escondés bajo esa triste mirada?
La tercera guerra se libra en vos.

Letras pardas tatuadas en tu nombre, 
azul y verde por asociación
a la vida del hombre.

Historia de miles de años ha pasado por vos, 
estirpes malditas una tras otra.
Quebrantando, hiriendo, buscando amor.

Hombre,
¿qué escondés bajo esa frívola mirada?
La tercera guerra vive con vos.




viernes, 24 de febrero de 2017

Ojos color tierra

Ojos color tierra, 
rojo como la sangre que corrió tras la guerra,
una historia tersa llena de arrugas 
y un pueblo clamando por ayuda.

Dominados por seres desconocidos
que no fueron bienvenidos,
venían de lejos con un mensaje,
amargo y funesto brebaje.

Y lo digo porque lo siento 
y para que fluya con el viento,
para que no cese en un pensamiento,
para frenar el sufrimiento.

Epidemia que invade 
pidiendo sin cortesía que no se le degrade.
En sí, un camino mas no un final,
largo mas no unidireccional.

Fotografía: Mauricio Valverde.